“Trainspotting” vuelve: la cinta que marcó una época en 1996, se encuentra preparando su segunda entrega, “T2” (en juguetón honor a “T2: El día del juicio”, la secuela de “Terminator”), que volverá a reunir a los personajes de la primera parte y a sus intérpretes originales para contar la historia de su vida, 20 años después.
El retorno de la historia de drogas, pobreza y desesperación viene gestándose hace años: en 2013, Boyle ya afirmaba que confiaba en poder rodar la película para coincidir con el vigésimo aniversario del filme que catapultó su carrera, y adelantaba que “nos encantaría tener a los mismos actores y rodar en la misma ciudad porque querría hablar del paso del tiempo como ingrediente principal”.
Y tras negociar con los actores, que hoy son superestrellas (Ewan McGregor, Johnny Lee Miller, Robert Carlyle y Kelly Macdonald, por ejemplo), lo consiguió: esta semana estalló en internet el primer “teaser” (un adelanto cortito de un filme con el fin de entusiasmar a la audiencia) y generó gran expectativa por el filme que ya se rueda en Escocia y que llegará a los cines en 2017.
“Quiero que sea más un complemento, y muy diferente al original”, afirmó el cineasta que vuelve a la historia adaptada de la novela del mismo título de Irving Welsh, primera novela del escritor escocés que estalló en las librerías en 1993 con su relato del lado B de la juventud y la sociedad de fin de siglo. A fines de aquel año, el libro llegaba a las manos del productor Andrew MacDonald, minutos antes de subirse a un vuelo.
CRISIS
Estructurada como una serie de relatos conectados entre sí que describían el circular andar de las drogas a la desintoxicación de Mark Renton y sus compañeros de crimen, la novela fue descripta como “la voz del punk, más vieja, sabia y elocuente”, una revelación de que en aquellos años de videoclips, consumo y “fin de la historia” había una subterránea crisis de fe, un estallido nihilista que luego reflejarían “El club de la pelea” y otras expresiones del fin del milenio.
La historia de desesperación espiritual en tiempos de relato capitalista resonó mucho más allá de las adicciones y la depresión económica escocesa del fin de los 80, resonó en el vacío existencial de la generación de Nirvana
Un sentimiento que tres años más tarde atraparía a la perfección Danny Boyle en su adaptación cinematográfica de la obra de Welsh: MacDonald llevó el libro a Boyle, por entonces un director con una sola película bajo el brazo, la celebrada “Shallow grave”, y el cineasta se entusiasmó, decidido a convertir la fábula sin moraleja en “el filme más energético que se haya visto”.
El impacto fue inmediato: la historia de desesperación espiritual en tiempos de relato capitalista resonó mucho más allá de las adicciones y la depresión económica escocesa del fin de los 80, resonó en el vacío existencial de la generación de Nirvana, desde las primeras palabras de Renton, el protagonista, en pantalla.
“Elige un trabajo, elige una familia, elige un televisor, elige buena salud. Elige tu futuro, elige la vida. ¿Pero por qué querría hacer eso? Elijo no elegir la vida. ¿Y las razones? No existen las razones. Quien necesita razones cuando tiene heroína”, comenzaba diciendo un Ewan McGregor, al ritmo de “Lust for life”, de Iggy Pop, en uno de los inicios de película más icónicos de todos los tiempos, y que adelantaba estéticamente el estilo de montaje frenético con influencias del videoclip del nuevo milenio.
RENTON
Todo el filme queda resumido en aquel monólogo inicial: Renton lucha por enderezarse pero toma siempre las peores decisiones, y lejos está de ser un personaje querible, y sin embargo algo en él inspira, un encanto, una honestidad en la mirada, inspira un sentimiento absolutamente ambiguo en el espectador al verlo en escena, entre el espanto y la empatía.
McGregor, de descomunal interpretación, colaboró con la construcción de un personaje verdaderamente consumido por sus adicciones adelgazando 12 kilos y rasurándose la cabeza para colaborar por última vez, hasta la fecha, con Boyle: el cineasta le prometió luego el rol principal de “La Playa”, pero finalmente se decidió por Leonardo DiCaprio y Ewan se enteró por los medios. No volvieron a hablar durante años.
La hora de la reunión llegó, finalmente, cuando el director consiguió convencer a McGregor para volver en “Trainspotting 2”: “Si el guión no hubiera sido bueno, ninguno se hubiera sumado. Somos muy protectores de lo que la original significa para la gente, y lo que significa para nosotros. Nadie quiere hacer una secuela pobre, así que si el guión no hubiera sido extraordinario, no lo hubiera hecho”, afirmó el actor sobre el por qué de su decisión de volver a encarnar a Renton.
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